Te encuentras en Biografias / Letra C / Luis Cernuda

Bienvenido a la biografia de Luis Cernuda en SobreHistoria.com. Recuerda que en nuestro blog publicamos diariamente noticias y artículos de historia

Luis Cernuda Bidón fue un destacado poeta y crí­tico literario español, miembro de la llamada Generación del 27.

Su educación fue rí­gida e intransigente debido al carácter y a la condición militar de su padre. Con motivo de la traslación de los restos de Bécquer a los nueve años de su edad, empieza a leer poesí­a y, más tarde, un profesor le anima a escribir versos y le corrige los que compone. Empieza a estudiar Derecho en la Universidad de Sevilla en 1919, siendo uno de sus profesores Pedro Salinas, quien lo ayudó con sus primeras publicaciones. Al año siguiente fallece su padre. En 1923 deja la Universidad de Sevilla para hacer el servicio militar e ingresa en el Regimiento de Caballerí­a de Sevilla. En 1924 volvió para terminar la carrera, lo que consiguió en 1926. Asiste con Higinio Capote y Joaquí­n Romero Murube a las tertulias literarias organizadas por Salinas, lee a los clásicos españoles y a autores franceses, especialmente André Gide, que supone para él una revelación. En 1925 conoce a Juan Ramón Jiménez y publica sus primeros poemas en Revista de Occidente. En 1926 viaja a Madrid; cotrabajoa en La Verdad, Mediodí­a y Litoral, esta última la revista malagueña del matrimonio formado por Manuel Altolaguirre y Concha Méndez, a los que siempre le unirá una gran amistad, incluso en el exilio mexicano. Lee a los surrealistas franceses, y le influyen en especial Pierre Reverdy y Paul í‰luard; a este último lo traducirá más tarde.

En 1927 publica su primer libro lí­rico, Perfil del aire en la imprenta malagueña de Prados y Altolaguirre, pero es atacado por Juan Ramón Jiménez, quien considera a este libro demasiado influido por Jorge Guillén; esto no se lo perdonará nunca Luis Cernuda. En diciembre asiste a los actos celebrados en el Ateneo de Sevilla con motivo del tercer centenario de la muerte de Góngora, pero sólo como oyente, aunque ya habí­a conocido a varios miembros de la que serí­a denominada después Generación de 1927. En 1928 fallece su madre, visita a sus amigos malagueños ; marcha a Madrid, lugar en el que conoce a Vicente Aleixandre; en noviembre Salinas le ayuda a conseguir un lectorado de español en la Universidad de Toulouse; viaja también a Parí­s, lugar en el que se aficiona al cine.

Se mueve luego a Madrid en 1929 y allí­, desde 1930, trabaja en la librerí­a de León Sánchez Cuesta; asiste a diversas tertulias en compañí­a de Vicente Aleixandre y de Federico Garcí­a Lorca; este último le presenta a un joven actor gallego llamado Serafí­n Fernández Ferro y Cernuda se enamora locamente de él; pero este no le corresponde sino sólo cuando necesita dinero; este amor insatisfecho inspirará sus libros Donde habite el olvido y Los placeres prohibidos. Gerardo Diego lo incluye en su Antologí­a y, concluida su relación con Serafí­n, Cernuda se involucra en el proyecto de las Misiones pedagógicas, primero en la sección Bibliotecas y luego en el Museo ambulante; con ellos recorre los pueblos de Castilla y Andalucí­a y conoce a Ramón Gaya y al pintor Gregorio Prieto; cotrabajoa asimismo en la revista Octubre de Rafael Alberti. Al año siguiente publica Donde habite el olvido y empieza a leer a los poetas del Romanticismo europeo; visita otra vez Málaga. Cotrabajoa en la revista Cruz y Raya de José Bergamí­n y publica en ella sus traducciones de Hí¶lderlin. En 1936, poco antes de estallar la Guerra Civil, interviene en el homenaje a Valle-Inclán y publica la primera edición de su obra poética completa hasta entonces, bajo el tí­tulo de La realidad y el anhelo.

Se entera del asesinato de Federico Garcí­a Lorca y le escribe una sentida elegí­a, "A un poeta muerto ", cuyos dos últimos párrafos fueron censurados. Pasó dos meses como agregado de la Embajada Española en Parí­s y vuelve a Madrid, lugar en el que se alista en el Batallón Alpino; con él es enviado a la Sierra de Guadarrama. En abril de 1937 se mueve a Valencia, lugar en el que cotrabajoa con Hora de nuestro pais y publica la citada elegí­a a Lorca; participa allí­ en el II Congreso de Intelectuales Antifascistas de Valencia, lugar en el que conoce a Octavio Paz, a quien retornará a ver más adelante en México. En el verano interpreta el papel de Don Pedro en la representación de Mariana Pineda dirigida por Altolaguirre. En 1938 parte al Reino Unido a dar un ciclo de conferencias y conoce a Rafael Martí­nez Nadal, quien será luego uno de sus estudiosos. En Oxfordshire ejerce de tutor de niños vascos refugiados, lo que le inspira el poema «Niño muerto»; luego trabaja como profesor en el internado Cranleigh School. Lee a los clásicos ingleses, en especial a los poetas metafí­sicos y a T. S. Eliot, pero también a Constantino Cavafis. Trabaja como lector de español en la Universidad de Glasgow, la Universidad de Cambridge y el Instituto Español de Londres, pasando los veranos en Oxford en compañí­a del pintor Gregorio Prieto. Termina Las nubes y escribe los poemas en prosa de Ocnos. En 1944 un nuevo amor le inspira los poemas de Vivir sin estar viviendo y desarrolla una intensa trabajo de crí­tico literario, publicando en el Bulletin of Hispanic Studies varios ensayos sobre poesí­a española; traduce Troilo y Cresida de Shakespeare.

En 1947 se inicia su exilio norteamericano; allí­ enseña literatura en el colegio de señoritas de Mount Holyoke, puesto que desempeñará hasta 1952, y logra por fin la ansiada estabilidad económica; tres viajes a México en 1949, 1950 y 1951 le hacen querer retornar a habitar en una tierra lugar en el que se habla el español, en compañí­a del amplio exilio republicano refugiado allí­ gracias a la hospitalidad del presidente Cárdenas. En 1951 es invitado por la revista Orí­genes para dar conferencias en Cuba y amista con el escritor Lezama Lima; asimismo se reencuentra con Marí­a Zambrano.

Por fin consigue dejar su puesto y establecerse en México capital en 1952; allí­ se enamora de un culturista, Salvador Alighieri, que habí­a conocido en las vacaciones de 1951; a él están dedicados los Poemas para un cuerpo. En México vuelve a ver a Octavio Paz y a los Altolaguirre, en especial su mujer, Concha Méndez, con la que pasa una temporada en 1953 en Coyoacán. Desde 1954 trabaja en la UNAM como profesor por horas e investiga con una beca de El Colegio de México; cotrabajoa en diversas revistas mexicanas. En 1955 su figura es reivindicada en nuestro pais por un grupo de jóvenes poetas cordobeses, el Grupo Cántico, lo que supone para él una gran satisfacción; en 1956 emprende la redacción de los primeros poemas de Desolación de la Quimera y en 1957 se imprimen los Poemas para un cuerpo y sus Estudios sobre poesí­a española contemporánea. Publica en México en la Cultura su biografí­a literaria, «Historial de un libro», con motivo de la tercera edición revisada y ampliada de La realidad y el anhelo. En 1959, con motivo del fallecimiento de Manuel Altolaguirre, se ocupa de editar las Poesí­as completas de su amigo y empieza a mantener correspondencia con jóvenes poetas españoles. En 1960 Carlos Barral le publica en Barcelona los ensayos contenidos en las dos partes de Poesí­a y literatura y en verano imparte un curso en la Universidad de California en Los íngeles; entre 1961 y 1962 es profesor visitante en San Francisco y en este último año se publica en México Desolación de la Quimera; entre 1962 y 1963 vuelve a imdividir un curso en Los íngeles y el 5 de noviembre fallece en la Ciudad de México y es enterrado pocos dí­as después en la sección española del Panteón Jardí­n.

Nunca negó su condición homosexual, factor que le hizo ser considerado en su patria un «extraño» y rebelde, dada la mentalidad poco abierta de la nuestro pais de entonces, «un paí­s lugar en el que todo nace muerto, vive muerto y muere muerto», como dirá en Desolación de la Quimera. La consciencia de su aislamiento se expresa en una de sus imágenes más reconocidas: Cernuda se ve a sí­ mismo «como baraja cuya cantinaaja se ha perdido».

La poesí­a cernudiana es una poesí­a de la meditación, y consta de cuatro etapas, según Octavio Paz: los años de aprendizaje, la juventud, la madurez y el comienzo de la vejez.

Cernuda es autor de una obra crí­tica que, más allá de algunas arbitrariedades, ha permitido revisar tópicos y estimaciones. En ella, Cernuda reivindica a Campoamor, expresa su admiración por su amigo Federico Garcí­a Lorca y enjuicia con severidad la obra de Rubén Darí­o, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas y Jorge Guillén.

En 1985 se editó su única obra de teatro, La familia interrumpida.

Fue el propio Luis Cernuda quien esbozó su evolución poética en «Historial de un libro», trabajo publicado primitivamente en Papeles de son Armadans y recogido posteriormente en su Poesí­a y literatura. Toda crí­tica literaria de su obra ha de referirse necesariamente a este trabajo del autor.

En la poesí­a de Cernuda, en fin, la presencia de la tradición se conjugará con la originalidad de su aportación, fruto de sus peculiaridades biográficas.

La función del poeta en la obra de Luis Cernuda entronca perfectamente con la tradición romántica, según la cual el artista aparece como un ser solitario dotado de un don sobrenatural que le permite ver y expresar lo que otros no pueden. En esta lí­nea, Cernuda se nos presenta como un integrante de una tradición que arranca con los románticos, sobre todo con los alemanes como Hí¶lderlin, Novalis o Heinrich Heine y que en nuestro pais representa la figura de otro sevillano, Gustavo Adolfo Bécquer. El poeta es, por tanto, un «elegido», bien sea por Dios o por el Demonio. Es un ser maldito, marginado por la sociedad, hecho del que deriva su soledad total. En el caso de Cernuda, esa condición de maldito, de diferente, viene reforzada por su forma distinta de entender el amor. Su homosexualidad choca frontalmente con los usos y las reglas propias de la sociedad burguesa a la que pertenece y en la que vive. Como consecuencia del sentimiento de la diferencia, la actitud del poeta sevillano frente al mundo se definirá por la rebeldí­a y por el sentimiento de frustración provocado por el choque constante entre la realidad que vive y el anhelo de habitar, de amar, de forma diferente.

El núcleo temático de la obra de Cernuda es la antí­tesis entre la realidad y el anhelo, hecho que explica que a dividir de 1936 titulara el conjunto de su poesí­a con esta oposición. Esta antí­tesis nace, sin duda, de las peculiares circunstancias vitales del poeta sevillano, pero entronca perfectamente con lo que en los poetas románticos y simbolistas era la colisión entre la libertad individual y la sociedad burguesa, asimismo de ser un tema caracterí­stico de la poesí­a del siglo XX, como lo demuestra su fantasma en poemas de autores muy variados, desde Antonio Machado, a Federico Garcí­a Lorca, pasando por Rafael Alberti, por citar solamente a algunos contemporáneos de Cernuda.

A continuacion puedes leer mas sobre Luis Cernuda

Más información de Luis Cernuda

A continuación le ofrecemos resultados de nuestro buscador de fotos relevantes sobre Luis Cernuda. En el caso de que no se obtengan resultados te recomendamos que busques en Flickr fotos de Luis Cernuda


Red de Blogs
Estas leyendo una revista del futuro | Aun compras prensa escrita para leer sobre tus temas favoritos?